La terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual basa su tratamiento en la vinculación que existe entre el pensamiento y la conducta, entendiendo que la conducta humana es aprendida y que este aprendizaje genera unas asociaciones con un significado personal, que varía para cada individuo. Es decir, cada acción y respuesta de cada persona tiene un significado diferente, de tal forma que un mismo estímulo no va a causar la misma respuesta en cualquier persona.

Este modelo, también postula que los aspectos emocionales están vinculados a las respuestas cognitivas y conductuales. De esta manera se forman los llamados "esquemas cognitivos" que son estructuras de significado que regulan nuestros actos. De esta manera, nuestras emociones, vinculadas a nuestros pensamientos y a nuestras acciones forman idiosincrasia de cada uno, es decir el "yo".

Este tipo de terapia cuenta con una eficacia científicamente comprobada en muchos tipos de intervención, ya sean fobias, ansiedad, trastornos bipolares, depresión...

Históricamente se forma gracias a la fusión de las terapias conductistas con las derivadas de la psicología cognitiva. Por un lado el conductismo, con una metodología muy exhaustiva y unida al método científico y que nos permite valorar los progresos de la terapia de forma objetiva; por el otro, la psicología cognitiva que da importancia a los procesos mentales que no pueden observarse y que son realmente importantes subjetivamente para cada paciente.

Cabe destacar que en este tipo de terapia se eliminan todo tipo de formulaciones esotéricas y ambiguas sobre la mente de la persona y se establecen categorías con criterio para el tratamiento de los trastornos que se presenten. En todo caso, se busca un método científico que ayude a convertir, esta terapia, en lo más eficaz posible.

despacho

¿Cómo funciona este tipo de terapia?

En la terapia cognitivo-conductual se busca que el paciente ahonde más y más en sus propios pensamientos, incrementando la capacidad de cada uno para cuestionarse sus pensamientos y las categorías que los dividen (por ejemplo ganar o perder, bueno o malo, útil o inútil...).

Inicialmente se utiliza en gran medida el diálogo socrático, un método por el cual, el psicólogo, devuelve información al paciente, que él mismo le dio antes (feedback), para que, a través de su propio pensamiento, este sea capaz de llegar a conclusiones, detecte contradicciones que le han llevado a conclusiones equivocadas y pueda estructurar de nuevo sus esquemas cognitivos.
La segunda parte de esta terapia se basa en el entrenamiento del paciente para que pueda, sin ayuda determinar que estrategias ayudan o dificultan llegar a sus metas. De esta forma se fijan unos objetivos de tratamiento concretos que cumplir y, de esta manera avanzar con paso firme. Estos objetivos, al ser elegidos imparcialmente, cuando son alcanzados se pueden comprobar y, si no se alcanzan, pueden variarse las estrategias introduciendo cambios en las mismas a medida que se avanza.
Por último, una vez alcanzados los objetivos marcados, se marcan unas pautas para el mantenimiento de las conductas establecidas y de las estrategias mentales generadas. De esta forma, el cambio es permanente.
la terapia

¿Quién puede acudir a terapia?

La terapia cognitivo-conductual puede ser aplicada en cualquier edad, siempre entendiendo que, el psicólogo, debe atender a ese grupo de edad.

En el caso de mi consulta, atiendo a personas desde la adolescencia en adelante, para terapia infantil recomiendo especialistas que, gracias a su formación más específica, son más adecuados.

Placeholder image

Calle Alcudia 51, Consell, Islas Baleares

Placeholder image Placeholder image Placeholder image
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información